miércoles, 17 de septiembre de 2008

De Cicco Emanuel

Un hombre común, como cualquier otro, sin notarlo, un día, al azar, se vio perdido en un mundo completamente diferente. Era como una dimensión paralela a la suya.. Pero eso no lo asustaba, tal vez era porque recién comenzaba.

Luego de varios días, allí, solo, sin alimentos y sin nada que hacer, pero sin desistir de su caminata interminable y solitaria divisó a lo lejos una sombra poco más pequeña que él. Luego de tan alegre momento, corrió hacia ella y volvió a entristecer. Es decir, más que tristeza era asombro, miedo y otros sentimientos no muy fáciles de explica, pero estaba así sin poder sacarle la mirada de encima, como una perplejidad inconmensurable. La “cosa” era un misterio, sí, pero hasta que Lucastor comenzó a inspeccionarla. Fue sólo cuestión de segundos para que lograse identificar su función. Luego de unir varios cables aparecieron dos botones en la mencionada “cosa”, uno que decía “principios” y otra que decía “orgasmo”

Sin dudarlo Lucastor presionó el botón rojo. Instantáneamente ese mundo paralelo comenzó a transformarse. >El cielo se tornó íntegramente celeste, aparecieron a sus pies miles de suelos fértiles y todos sus seres queridos y demás personas. Todos estos los convirtieron en nuevo rey del mundo, el dios máximo de todo lo nuevo.

Él se sintió totalmente agradecido a nadie en especial, pero en definitiva lo estaba. Y todo eso por oprimir principios.
De Cicco Emanuel

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